martes, 21 de febrero de 2012

SIGUIENTE PÁGINA... POR FAVOR

Parece mentira que después de todo lo vivido, algun@s sigamos cayendo una y otra vez en el mismo error.  Confiamos, confiamos y confiamos en las personas, a sabiendas de que aproximadamente un 99% va a acabar decepcionándonos… Y sin embargo, algun@s, seguimos confiando. A esto ya me he acostumbrado. Es mi forma de ser y me es imposible variarlo, aunque lo intente. Sé que seguiré confiando en las personas, porque siempre mantendré la esperanza de encontrarme con alguna que realmente merezca la pena (Y como a veces aparecen…  Pues yo ahí… en mis trece).

Pero en este caso, una vez más, la vida, la suerte, el destino  o quién sabe qué, ha decidido que sería buena idea cruzar en mi camino una persona más… Alguien que yo, en el fondo, tenía la esperanza de que perteneciera a ese 1% de los que no me van a fallar. O por lo menos, que si fallan, sean capaces de reconocer el error, e intentar repararlo.

Pero no. Una vez más, he vuelto a confiar en quien no debía. He vuelto a pensar que todo el mundo posee los valores que ese Ángel de la Guarda que afortunadamente tengo, supo inculcarme una vez, en vida. Ésos que dicen que debes ser fiel siempre a ti mismo, a tus sentimientos e ideas, y respetar siempre el hecho de ser coherente con ellos: Si quieres a alguien, entrégate al 200% con todas las consecuencias; y si consideras que alguien no te conviene, apártalo de tu camino, intentando no herirle, por supuesto,  aunque sin olvidar el objetivo de quitarlo de en medio.

Y en mi caso, he vuelto a permitir que quien no me conviene, haya estado en mi camino más tiempo del debido, llegando a adquirir cierta relevancia en mi vida. Craso error. Porque esto sólo conduce a que, cuando llega el inevitable momento de apartarlo definitivamente, sea más duro hacerlo.  

Hoy, en plena recuperación de las fiestas carnavaleras (magníficas como siempre, por cierto), ese momento fatal, llamó al telefonillo anunciando su inminente llegada. Después de unos instantes de duda, de rabia, de impotencia, ante una enorme sarta de justificaciones, excusas y “es ques” y “porques” desconcertantes y sin sentido, no hubo margen de maniobra y todo quedó súper claro: De nuevo, una de esas personas en quien, hasta el final, he intentado confiar y dar la oportunidad de reaccionar, vuelve a defraudarme  y decepcionarme de la manera más radical. Sin opción a nada más. Punto y final.

¿Y qué se supone que debo hacer en ese momento? Pues no lo sé… Esto a mi Ángel de la Guarda se le pasó por alto explicármelo… O quizás, más bien,  no le dio tiempo a hacerlo...
Así que me toca lidiar nuevamente con la decepción como buenamente pueda. Luchar otra vez contra el hecho de no comprender por qué las cosas se complican de la manera en que a veces lo hacen… Y volver a pasar página como en otras ocasiones me ha tocado hacer.
Ya llevo unas cuantas, la verdad… Aunque también estoy convencida de que todavía me quedan un feixe de tomos y tomos por completar… Páginas y páginas que seguir pasando, cada una de ellas con su particular decepción, traición, desilusión…

Pero me consuela pensar que no todo tiene por qué ser malo en momentos como éste. Cada página que me toca pasar incluye también una lección aprendida que, de una manera o de otra, me ayuda a prepararme para la siguiente. Algunas lecciones se hacen más difíciles de asimilar que otras, no lo voy a negar… Pero todas ellas, al final, terminan por servirme para  pasar páginas venideras, que todavía no han llegado, pero que en algún momento estarán ahí, todas enteritas, y para mí solita

Así pues, intentemos seguir a pies juntillas otra de las enseñanzas de mi Ángel de la Guarda: “de lo negativo, siempre acaba saliendo algo positivo.”

¿La lección aprendida hoy…? Cuando ves que algo para lo que has invertido todo tu esfuerzo, pero que no sólo depende de ti, empieza torcido, avanza torcido y termina torcido; intentar empezarlo de nuevo en las mismas condiciones es tiempo perdido…  Porque muy probablemente no eras tú quien lo estaba torciendo…”.

jueves, 5 de enero de 2012

ESTO EMPIEZA AQUÍ.... Y OTRAS COSAS

Bueno... Nueva idea peregrina de las mías... Ahora voy y me creo un blog xDDDD (manda carallo...!).
El caso es que se me antojaba poder escribir las cositas que me vienen pasando por la mente, porque creo que muchas de ellas son dignas de compartir... Así que, desde ahora y en adelante... por aquí andaré... (si es que soy capaz de aclararme con esta historia del blogger... Que una ya está mu desactualizá...)


En fin, que ya estamos a día 5 de Enero. Podemos decir que mañana se termina oficialmente la Navidad. Para algunos una lástima... Para otros un alivio. Pero si hay algo que sí es cierto es que, sea como fuere, a todos, de uno u otro modo, estas fechas siempre nos remueven "algo" dentro....  Hay a quien las Navidades les hacen volverse más amables, súper-felices... A otros, como es mi caso, nos entra la nostalgia, y el recuerdo de tiempos pasados, aunque no puedo decir que no me guste la Navidad, no vayamos ahora a ponernos trágicos...

Pero supongo que en esta época del año "de felicidad y buenas voluntades", siempre nos quedará un hueco, entre celebración y celebración, para recordar a quienes una vez estuvieron compartiendo este tiempo con nosotros... Y que ahora ya no lo hacen... Simplemente porque la vida es así.
Y en este momento, uno se plantea muchas cosas... (yo al menos, lo hago), y se pasan por la mente cantidades ingentes de preguntas, valoraciones, dudas.... Y una en concreto se erige sobre todas las demás. Una, y sólo una, es la que realmente me preocupa, y a la que presto mi total atención: "- Después de todo... ¿Ha merecido la pena?"...

Y tras recapitular sobre ella durante largo rato, no me queda la menor duda:  POR SUPUESTO.
Éste ha sido el año de descubrirme a mí misma, y de descubrir a las personas que tengo a mi alrededor. Para mí ha sido el año de la comprensión, de la conexión, de la esperanza... En este año he podido conocer mi capacidad real de superación frente a la adversidad, de hacerme más fuerte frente a los problemas, de no dejarme avasallar por la desgracia... Del "Sí, esto es una mierda, pero como es lo que hay, vamos a solucionarlo como buenamente podamos".... Y al final, "buenamente, hemos podido".

Pero lo mejor de mi valoración del 2011 es que he descubierto realmente a mi gente. Y he podido disfrutar de cada uno de ellos como no lo habría imaginado antes. Me he alegrado viendo cómo (aunque fuera de un modo muy lento), mis nenis se han ido recuperando del golpe más duro que la vida nos podía haber dado nunca... He podido disfrutar de su sonrisa, por fin sincera, que aunque ha tardado en llegar, al final ha llegado (Y os puedo asegurar que son las sonrisas más bonitas que he visto...).
He podido disfrutar también de la recuperación de mi padre, que aún sigue en proceso (quizás más lento que el nuestro), pero que sigue siendo positivo al fin y al cabo. He podido disfrutar de la ilusión que mi hermana mayor ha recuperado por fin, gracias a un ángel caído del cielo... Y he podido disfrutar de todos esos momentos en familia que, aunque imperfecta (...como todas), sigue siendo la mía... Y la verdad, he de decir que no la cambio, porque todos y cada uno de los que forman parte de ella me han aportado grandes cosas en este año que hemos dejado atrás: su apoyo, su alegría, su manera de vivir cada momento, y también sus regañinas, reproches... De cada momento, siempre he sacado algo en claro... Y sólo por eso debo estar agradecida de tenerles.

Así que después de valorar cada momento del año, desde luego, estoy convencida de que el 2011 realmente ha merecido la pena.

Y para muestra.... Un botón.